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21 abril, 2018

¿Deberías elegir café de especialidad también para casa?

¿Por qué decidimos beber un café y no otro? Al parecer, todo apunta a que el consumo de café está condicionado por un sinfín de factores y por las expectativas que generan, independientemente de lo bueno o malo que después sea la bebida. Como prueba de ello, no hay más que ver como franquicias como Starbucks o Costa Coffee  no han dejado de crecer los últimos años; cómo Colombia se ha posicionado como el país con el mejor café del mundo, o Italia como los expertos en extracción y tueste.

Por supuesto, si se cumpliese esta norma a rajatabla, en España se seguiría bebiendo torrefacto y, por supuesto, no existirían las cafeterías de especialidad (con logos, orígenes y nombres que la población jamás habría escuchado). Sin embargo, lo que no podemos negar es que luchar contra el marketing del mundo del café es un trabajo complicado, provocando que amantes y adictos al café elijamos un producto para el hogar que nada tiene que ver con su calidad. ¿Pero cuándo deberíamos elegir un café de especialidad también para casa?

Lo barato… sale caro

Entre las muchas trampas que podemos encontrar entre las estanterías de los supermercados está el precio, una maldición que no solo nos está asegurando ya una baja calidad del café, sino que además mantiene muy bajas las expectativas de lo que es el café realmente. En otras palabras, a poco que mejore en una cafetería de barrio, ya estará superando el resultado que uno puede obtener en casa.

En el caso de los cafés de especialidad, la horquilla de precios va desde los 7 a los 12 cada 250 gramos (los más económicos); mientras que los cafés de primeras marcas con cafés comerciales (Baqué, Illy o Lavazza) manejan precios que están entre los 4 y los 7, sin que la calidad sea demasiado buena… Comparado con el 1.5€ que cuesta un café barato de marca blanca, la diferencia es abismal, y la reacción más común por parte del usuario siempre suele ser la misma: ¡qué caro! ¿Pero realmente lo es?

Demasiado cómodos

Otra gran barrera es la conveniencia… algo a lo que nos hemos acostumbrado estos últimos años con las cápsulas y las máquinas de Nespresso. Así, si bien es cierto que la cápsula por sí misma puede preservar la calidad del producto, la realidad es que la mayor parte de los tostadores están creando monodosis con un café de muy baja calidad con sabores ásperos, amargos y con regusto a quemado… Eso sí, con la máxima comodidad de preparación. Aunque hay excepciones, los cafés especiales, al tener un tueste artesanal, no suelen encontrarse en monodosis… del mismo modo que siempre van con la recomendación de molerse justo antes del consumo (aunque el usuario pueda comprarlo ya molido).

Sin más complicaciones

Y finalmente nos encontramos con la complejidad de los cafés especiales. Seamos realistas: el café d especialidad no es para todo el mundo. A poco que cualquier persona entienda de café, ya sabe que el café en grano siempre es mejor que molido, que eso de tenerlo abierto en la nevera durante 3 o 4 meses es una pésima idea (como mucho, habría que consumirlo en un mes)… y por supuesto, que una vez está lista la bebida, ya no puede recalentarse. Todo esto crea un gran número de complicaciones para cualquier persona que quiera tener café de especialidad en casa.

Ahora bien… si no te importa pagar un poco más por un producto de calidad, si no tienes prisa y puedes invertir 5 minutos de tu tiempo en hacer correctamente el café, y, sobre todo, si estás interesado en sacarle el máximo partido a tu bebida, tenemos una muy buena noticia para ti: el café de especialidad, es perfecto para tu casa.

 

 

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