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16 junio, 2018

Cuando las marcas comerciales hacen destrozos: bienvenidos a la banalización del café

Muchos de vosotros quizás no conoceréis esta marca: se llama Pelican Rouge, y además de ser uno de los mayores tostadores de los Países Bajos, también fue uno de los mayores operadores de vending (máquinas expendedoras) de Europa.

Se hizo famoso hace unos pocos años por llegar a la quiebra tras reducir a mínimos el precio de venta al público del café (un espresso, 20 céntimos). Sí, lo has leído bien: un espresso 20 míseros céntimos. Con esa cifra tan ridícula, muy difícilmente es posible obtener un beneficio para la empresa y muchísimo menos ofrecer un producto de calidad al cliente.

Tras su quiebra, este grupo empresarial fue adqurido por Selecta (otro de los grandes operadores de vending europeos). ¡Parecía que algo había cambiado en Pelican Rouge! Los precios, siempre a la baja, habían comenzado a subir a 50 céntimos o a 1 euro; y más recientemente se decidieron a apostar por el café de especialidad

Nada más lejos de la realidad. Quizás estén usando un café de origen y quizás esté por encima de 80 puntos…. Pero analizando el café aún podemos ver cómo en todo este tiempo no han aprendido nada: el grano, supuestamente de especialidad, está quemado a partes desiguales, y su aroma y sabor, lejos de las notas florales, frutales o achocolatadas propias del café de especialidad, dan un perfil bastante desagradable.

Esto es lo que pasa cuando grandes marcas sin conocimiento ni causa acuden al café de especialidad: bienvenidos a la banalización del café.

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