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6 trucos para hacer mejor café con la cafetera italiana

¿Cuál es la fórmula mágica de la cafetera italiana? Posiblemente este sea uno de los temas más recurrentes en los blogs de café, con un listado casi inifinito de cosas que se pueden hacer o no se pueden hacer pero sin responder a ninguna lógica en concreto. Al igual que sucede con otros métodos de preparación, las posibilidades con la cafetera italiana son tantas como nos dé la imaginación, así que aquí vamos a analizar los principales fallos que no hay que cometer.

Antes de comenzar, hay que tener en cuenta que la propia naturaleza de la moka o cafetera italiana va a provocar que nuestro café se queme (por ser un recipiente metálico y estar en contacto directo con el fuego todo el tiempo), así que todos nuestros esfuerzos deberán centrarse en evitar que el café acabe así.

Así, en el mejor de los casos, el café de la cafetera italiana suele adoptar un sabor más tostado, mientras que en el peor de los casos puede tener gustos a carbón o ceniza. Sabiendo esto, ¿qué podemos hacer para evitarlo?

1. Precalentar el agua

El primer objetivo es reducir el tiempo que va a estar el recipiente al fuego. Si conseguimos que el agua ya esté caliente al vertirla en la parte inferior de nuestra cafetera, tardará menos tiempo en hervir y la moka no se sobrecalentará tanto.

2. El fuego, mejor medio

Que haya que reducir el tiempo en el fuego no quiere decir que pueda hacerse de cualquier forma. Un fuego alto va a quemar el café con toda probabilidad, además de provocar una extracción muy rápida, por lo que el resultado sería un café quemado pero al mismo tiempo aguado. Para evitarlo, podemos usar un fuego medio o un fuego bajo (lo más recomendable es ir probando hasta encontrar el punto exacto). Como el agua ya estará precalentada, no debería pasar demasiado tiempo hasta que empezase a subir el café (aproximadamente 4-5 minutos).

3. La tapa levantada

Este paso es algo que nunca he entendido, aunque la mayor parte de los profesionales dejan la tapa levantada mientras la cafetera está en el fuego. Únicamente cuando el café empieza a subir, ya se puede bajar.

4. Retirar del fuego

Cuando el café ya está subiendo, podemos retirar la cafetera directamente del fuego. Si vemos que no termina de subir, la otra opción es bajar el fuego al mínimo: lo suficiente como para evitar que se quede abajo, aunque no tanto como para que siga calentando el café.+

5. Una gotita de agua fría

Este truco es especialmente interesante. Cuando el café empieza a caer, entrará automáticamente en contacto con un metal que estará muy caliente. Como resultado, esas primeras gotas de café pueden quemarse. Para evitarlo, podemos añadir unas pocas gotas de agua fría justo antes de que el primer chorro de café toco el fondo, así enfriaremos el recipiente.

6. La limpieza, fundamental

Hay quien dice que es mejor no limpiar la cafetera italiana con jabón, pero el café siempre se ha caracterizado por impregnarlo todo con su característico aroma. Para evitar que se acumulen olores no deseados, la única forma es limpiar concienzudamente con jabón y agua. Eso sí, siempre con cuidado de aclarar correctamente y secar inmediatamente el agua con un paño de cocina.

Las características del café en una cafetera italiana

Este método de preparación se caracteriza por dotar al café de un aroma que impregna la casa entera, aunque también por tener bastante cuerpo, un cuerpo intenso y, sobre todo, una textura sedosa y casi aceitosa en la boca (en comparación con una cafetera de espresso). Sin embargo, como comentábamos anteriormente, también es habitual encontrar notas de sabor a tostado.

Personalmente, nunca me ha gustado el café de especialidad en este tipo de cafetera: los sabores ácidos característicos de los cafés especiales tienen un matiz distinto que no me termina de convencer. Aunque esto se trata únicamente de una percepción personal…

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